Secretos de Familia (capítulo LXXVII). “Nos robaron todo”.

Este es el final. Con una muy modesta pluma, con fallos y datos inexactos (corregidos muchos, y es que el material es humano), pero con acendrado compromiso editorial, escribimos para ustedes por 77 semanas consecutivas (77, no es exactamente 7 veces siete, pero parece eso y es la idea).

Investigamos, validamos datos, consultamos a conocedores e informadores, entrevistamos familias y familiares, grabamos anécdotas y testimonios, revisamos números y direcciones, esquematizamos facturas, nóminas y denuncias, y graficamos elementos. Construimos este enlace con ustedes, para saber.

La interacción con esta sección ha sido especial y tan amplia que hizo historia. El alcance de gente en las redes sociales, logrado a través de esta novela, fue extraordinario. El acceso a nuestro Periódico Digital, buscando la Saga, persiguiendo los capítulos anteriores, resultó muy amplio y satisfactorio.

Los números de la proyección digital de nuestra sección especial Secretos de Familia, fueron insospechados. Secretos de Familia solo empezó siendo nuestra aportación (para saber), pero pronto trascendió. Se hizo suya.

¡Hoy terminamos esta etapa! Se acabó la Saga Novelística (una historia de familia, una novela semanal, que trascendió los lúgubres sótanos familiares, que descubrió pasados y ambiciones, que evidenció desviaciones humanas y políticas, que señaló complicidades y sociedad del terror).

Fuimos dando muestra de cómo dos hermanos Moreira (bailador y el gordo fachas) fraguaron todo. Todo desearon, todo obtuvieron: almas y cuerpos, conciencias y emociones, esperanzas y paz, vidas y herencias, tierras y posesiones, cuentas y contadores, cajas y cajones, nóminas y presupuestos, moches y porcentajes, millones de pesos y millones de dólares, dádivas y sobornos, suburban retacadas, propiedades y negocios. ÁRBITROS Y ELECCIONES.

Todo tomaron. ¡NOS ROBARON TODO!

Fue un trabajo serio y profesional. Le dedicamos tiempo y esfuerzo, arriesgamos vida y quehacer. Creemos que valió la pena todo. Cuando menos hicimos conciencia en algunos, digo está más que claro por los acontecimientos recientes, que no calamos tan hondo como deseamos, como laboramos.

Informamos con verdad, desafiamos a los personajes y desafiamos la inteligencia social. Fue sin duda un aporte, para saber. El abismo es hondo y los barrancos son amplios. Los farallones nos desafiaron y los recovecos nos animaron. Nada se interpuso ante una clara idea de informar. Formamos criterio, eso pensamos.

Hay tanto que decir. Está tan inacabado, tan incompleto. Hay tanta nata en la leche familiar, hay tanta evidencia del terror en el modus operandi. Hay tanta inmundicia política que falta por develar. Pero ya les toca a otros, hicimos nuestra parte.

Un libro, es un proyecto. Un libro, es una idea. Una Saga editorial, no creo.

Fuimos fieles al informar, y es que somos fieles a lo que creemos. Y es que somos implacables, incansables por ir por combatir lo que nos daña: como la corrupción. El compromiso es, sin duda una … ¡LUCHA CONTRA LA CORRUPCIÓN!

Novelas, claro que habrán otras. Sagas, deben seguir, o nos quedamos a la zaga.

Estos tipos (Los Moreira) son tan malos, tan malvados, tan malditos y nos han hecho tanto daño. Y se quieren quedar aquí, a seguir jodiéndonos la vida. Y sí, ¡NOS ROBARON TODO! Pero no son los únicos (aunque se crean únicos).

El trabajo editorial no acaba, cuando se ama lo que se hace, cuando se hace bien. Para nosotros (El Equipo), más bien empieza. ¡Aquí andamos, dando la lata!

ColumnasdeMexico.com.
“Con ética y honestidad, otra historia se escribe. Otro México se cuenta”.

(Con imagen de Guayo. El Siglo de Torreón).

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