¿Será? Duda o consejo.

La sabiduría de mi madre tocaba sus niveles más altos cuando en tono gracioso decía ¿Será? Esa sencilla palabra envuelta en duda, tenía dos implicaciones, podía significar una ligera falta de seguridad sobre lo que le comunicaban, o implicaba un definitivo ¡Te equivocas! Pero analízalo tú, o aprende de los topes que te vas a dar.

La situación en México me hace recordar esas palabras cada vez que escucho las propuestas, quejas y agravios que salen de las bocas de los políticos, efectivamente llorar o quejarse no nos enseñan la salida de la situación en la que nos puso el PRI durante 80 años de monopolio del poder, tampoco es verdad que los 12 años de alternancia descafeinada, donde el primer alternante se congeló con el miedo de los presidentes novatos y el segundo nadó contra corriente desde su ascensión sin el apoyo legislativo, y con un velo de duda que solo quita haber ganado por una abrumadora mayoría, son socios de los “revolucionarios”.

Desde que el PRI dejó de simular carros completos y votaciones desbordadas con más votos que votantes, nos percatamos de que la sociedad está fuertemente divida en tercios, y por ello navegamos entre una derecha brumosa, un “centro-izquierda” con el único objetivo de sacar votos de los humildes y dinero de los acaudalados para conservar el poder; y una izquierda anacrónica amogotada en el desorden público, surgida de la más añeja tradición Priista, donde un líder carismático y egocentrista, pretende que la solución de los problemas de pobreza, se arreglen con la repartición de la riqueza y no con las herramientas para su generación, y en la que se ennoblece a los pobres, para luego venderles que el origen de su problema se encuentra en la prosperidad ajena y no en la falta de educación para el emprendimiento y la productividad.

El tiempo de la repartición de la riqueza y la aplicación de estrategias socialistas fundadas en gobiernos que nacionalizan los medios de producción para caer en una espiral de corrupción, ya es parte de nuestra historia, no tememos que lleguen Maduro o el finado Castro a imponerlos, ya tuvimos a un Echeverría que asesinaba empresarios y se aliaba con comunistas, ya fuimos el mejor amigo de los “desprotegidos” Cubanos amenazados por el “Imperio”, ya nacionalizamos PEMEX, CFE, TELMEX, la banca y un montón de empresas con las cuales el ineficiente, incapaz y corrupto gobierno, no ha podido revertir el empobrecimiento de nuestra gente, en resumen, ya es hora de aprender, debemos darnos cuenta que la mayoría de los partidos y los sindicatos están felices de la cosecha de huesos que pueden repartir entre sus simpatizantes, y gozan de la fortuna que año con año esquilman para metérsela en los bolsillos, cuando esos recursos estarían mejor en las manos de los contribuyentes que aun cargando a un gobierno nefasto los podrían aprovechar mejor.

¡Basta de gobiernos parasitarios que roban a empresarios y empleados por igual! Quien piense que la salida de este trance está en líderes carismáticos de mañas viejas y amigos como Bartlett o Bejarano, o en las manos de un candidato presentado por los partidos de siempre, sin duda merece que les preguntemos ¿Será?

¡Que Dios Nos Bendiga!

hlaredom@gmail.com

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