LA JUSTICIA, que viene de fuera

Combatir la corrupción y hacer Justicia en México, son dos cosas distintas.

El aún nuevo presidente (tiene 71 días en la magistratura) ha iniciado una campaña de gobierno (y desde el gobierno) para evidenciar y contener la corrupción, que cual cáncer, socava toda la dermis burocrática y cupular del gobierno, y de la política nacional.

Evidenciar la corrupción para no solo suponer sino saber a ciencia cierta la profundidad de la penetración orgánica y sistémica del gusano corruptor, y del daño, monetario y patológico, que ha causado en el cuerpo todo, es sin duda una gran empresa.

Y en cuanto al “contener” la corrupción, esto significa: Suspender o impedir el desarrollo de un proceso”. Y miren entonces la complejidad del asunto… EVIDENCIAR Y CONTENER LA CORRUPCIÓN EN MÉXICO implica una nueva etapa de revolución, armada pero sin tirar un solo tiro.

Justicia

Hablar de hacer Justicia es otro rollo.

Los mexicanos, tan encabronados, votamos en la inmensa mayoría electoral, por un cambio violento de rumbo político. Los detractores del nuevo régimen, para restar legitimidad al presidente y al nuevo gobierno, argumentan que “se votó con coraje de algo distinto, por el hartazgo y no por AMLO y MORENA, en sí”. Pero eso no es exacto. Sí se votó por López Obrador y por un modo distinto de “poder” hacer las cosas, aún con el miedo infundido en el ambiente y aún con la incertidumbre de saber “¿Qué nos espera?”.

México, en su mayoría quería entonces y espera ahora, que “la nueva forma de gobernar”, dé resultados pronto. Y la exigencia es tremenda: Detener la corrupción, recuperar el dinero robado (cientos de miles de millones, incalculable suma), enjuiciar y sentenciar a muchos culpables, sobretodo a peces gordos (y fachosos), y, además, evidenciar un cambio de formas y de fondo con resultados tan tangibles como: Bajar el precio de los combustibles y rebajar la soberbia gubernamental, sustancialmente.

Son pocos

No es suficiente tiempo 71 días para lograr todo el esperanzado cambio ni es posible una transformación nacional, de segunda, de cuarta ni menos “de primera”, en este poco tiempo. pero urgen evidencias contundentes de que “vamos en el rumbo planteado y planeado”.

Estamos en esta llamada CUARTA TRANSFORMACIÓN, metidos por necesidad. Estamos en ella, ahora, como en un vuelo alto, sin posibilidad de bajar violentadamente. Estamos en ella (en la 4T) porque nos urge estar en un proceso de depuración y curación, aún con lo amargo de las medicinas y con los olores de la infección y de un hospital general.

Pero, hay que recordarlo, estamos en la 4T, por una esperanza construida en el alma nacional, por políticos de un partido y de un modelo de nación (que no comparten muchos), que nos “vendieron este rumbo”, como el nuevo y cierto paradigma de México (para México).

De fuera (la Justicia)

Amén del articulado de todo el complejo esquema, este de transformar a México, depurando al gobierno y bajando los beneficios a la gente, sigue faltando una pieza central al rompecabezas: HACER JUSTICIA.

Empujar desde fuera o contribuir a que el empuje desde fuera, genere efectos certeros y rápidos (tiros de precisión) en el rumbo del enjuiciamiento y los castigos ejemplares que contengan la “nueva corrupción” (obvio, no la ya consumada), es un camino útil y necesario.

Leamos entonces que, solo en el caso de Coahuila y como ejemplo y vergüenza nacionales, es muy bueno que se den tres episodios muy cercanos:

Se reabra el juicio en España a Humberto Moreira.
Se niegue el amparo en el TSJN, a Humberto, para evitar la extradición a España , para ser juzgado allá.
Se detenga a Jorge Torres López, en repentina colaboración de la FGE con la DEA, con motivos de extradición a Estados Unidos, para ser juzgado allá.

Falta tanto (y tantos)

¿Cómo hacerle para que el nuevo presidente y el nuevo gobierno decidan entrar al enojoso y distractor tema de detener, enjuiciar y encarcelar a “10 o 20” animales de la descontrolada corrupción reciente en el país”? (Enojoso porque desata inercias de monstruos de mil cabezas, y distractor, porque, procesos tan intrincados y leyes y sistemas legales tan protectores, quitan tiempo de la esperanzada y esperanzadora Transformación Nacional).

Yo, el que escribe, (el que denuncia, el que espera), quiero: detenidos, enjuiciados y reos de la justicia: Quiero JUSTICIA pronta y expedita.

Si para lograrlo, ha de venir de fuera, que venga y con toda la fuerza y con toda la colaboración del gobierno de México (sin regatear nada ni protegiendo a nadie).

Que caigan Los Moreira y con ellos, sus socios, cómplices y tapaderas. Que caigan los corruptos destacados en cada rincón del país, convertidos en magnates y personajes, y que han construido cofradías de pervertidos, de malditos (con malandros) y de intocables.

¡Que venga la Justicia en México, de dentro y desde fuera!

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